Esponjas y corales

El océano es un entorno de gran dureza, pero también uno de los que mayor diversidad de especies alberga en el mundo. Aunque concentrada en puntos muy concretos del vasto océano, en aquellos lugares donde el suelo oceánico se encuentra a poca profundidad (entre los 0 y los 100 metros) y las temperaturas del agua superan los 18ºC todo el año, encontramos uno de los ecosistemas más productivos de nuestro planeta: los arrecifes de coral.

En estas grandes extensiones, que apenas son un 0,1% de la superficie del océano, habitan los corales marinos o pólipos, animales coloniales pertenecientes al filo Cnidaria (del griego ''kníde'', ortiga, en relación a unas células urticantes propias de los miembros de este filo).

 
 

 

En los corales pétreos, el pólipo (el animal) se aloja en el interior del coral (su exoesqueleto), pudiendo retraerse en caso de peligro. Los pólipos presentan seis tentáculos o múltiplo de seis). Los corales crecen a medida que los pólipos van depositando el material cálcico que les sirve de soporte y protección. Si se observan en detalle los ejemplares de esta vitrina, sobre la superficie de los corales  se aprecian los lugares donde se asentaban cada uno de los pólipos. Cuando los pólipos forman colonias, la unión de los exoesqueletos forma grandes masas, los arrecifes coralinos, de muy diverso color, tamaño y forma.

Los pólipos tienen un aspecto parecido al de una flor. La mayoría tienen forma tubular y se fijan al sustrato por uno de sus extremos. En el otro se sitúa la boca rodeada de tentáculos con los que “cazan” las partículas de las que se alimentan.

¿Sabías que los pólipos y las medusas son en realidad el mismo animal en dos fases diferentes de su ciclo biológico?

 
 

 

La mayoría de los Cnidarios son animales polimorfos: a lo largo de su ciclo biológico alternan dos tipos morfológicos, pólipo y medusa. Es decir, el animal que podemos contemplar en el interior de los corales, el pólipo, crecerá y se alargará, dividiéndose transversalmente y formando estructuras en forma de disco, que se separarán constituyendo efiras. A este tipo de reproducción asexual se la denomina estrobilación. Las efiras se convertirán en medusas adultas, que tienen órganos sexuales masculino o femenino y pueden reproducirse sexualmente. De ellas nacerá la llamada larva plánula, que se fijará de nuevo en el sustrato dando lugar a un pólipo. Y así se desarrolla este ciclo maravilloso que puede mantener su actividad durante miles de años. En este transcurso producen colosales formaciones rocosas sobre las que habitan cerca de un cuarto de todas las especies del océano.

La razón por la cual los arrecifes coralinos albergan tanta diversidad se debe a que proporcionan cobijo y alimento a miles de especies. Frente a la inmensidad y escasez de recursos del océano abierto, estos lugares constituyen auténticos oasis en el desierto.

En esta vitrina podemos  observar también a las bellísimas gorgonias en forma de árbol, también del filo Cnidaria, que viven formando colonias en torno a un eje calcificado. Este soporte, generalmente, tiene aspecto de árbol en cuyas ramas se asientan un gran número de pólipos. Se diferencian de los corales duros en que las gorgonias tienen ocho tentáculos plumosos en cada pólipo.

¿Sabías que en la mitología griega, una gorgona (en griego antiguo “gorgōn”, "terrible") era un despiadado monstruo femenino. Se decía que había tres gorgonas, una de ellas es la famosa Medusa, cuyo poder era tan grande que quien intentase mirarla quedaba petrificado, y pese a ello era la única gorgona mortal?

 
 

 

Por último, encotramos también aquí animales pertenecientes al filo porifera (del latín, “poriferum”, portador de poros). Se trata de las esponjas, los animales invertebrados más sencillos y primitivos que existen. Sus cuerpos están formados por masas de células que no forman un verdadero tejido, si no dos capas celulares provistas de poros y sostenidas por un esqueleto de espinas silíceas o calcáreas (denominadas espículas) y colágeno (espongina). No poseen órganos, pero la mayoría de sus células son totipotentes, es decir, pueden transformarse en cualquiera de los otros tipos celulares según las necesidades del animal.  Esta es una de sus características más sorprendentes.

Como su propio nombre indica, sus cuerpos tienen gran cantidad de poros, canales y cámaras que forman un sistema filtrador. Estos canales son capaces de crear corrientes de agua que circulan por el interior del animal, haciéndoles llegar alimento y oxígeno y llevando sus desechos al exterior.

¿Sabías que hasta la segunda mitad del siglo XVIII se consideraba a las esponjas como plantas, debido a su falta de movimiento? Al descubrirse la existencia de las corrientes internas de agua que les sirven para obtener oxígeno y alimento,  se determinó la naturaleza animal de estos primitivos seres.

 
 

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